Hola, soy Rocio Romero de Tejada

Naturópata, acupuntora y asesora de lactancia

Desde 2008 acompañando a familias en su aventura de crecer sanas.

Mi compromiso honesto es darte información, asesoramiento que necesitas para poder tomar las mejores decisiones en cuanto a la salud, el bienestar y el crecimiento físico y emocional de tu familia y de ti misma.

Hola, soy Rocío Romero de Tejada

Naturópata de familia,
acupuntora y asesora de lactancia

Desde 2008 acompañando a familias en su aventura de crecer sanas.

Mi compromiso honesto es darte información y asesoramiento que necesitas para poder tomar las mejores decisiones en cuanto a la salud, el bienestar y el crecimiento físico y emocional de tu familia y de ti misma.

HAGO MEDICINA NATURAL DE LA BUENA

De la que tiene los pies en el suelo
y la vista puesta en todo el conjunto.

De la que escucha a la evidencia científica tanto como escucha a la persona que tiene delante.

De la que tiene muy presente de dónde venimos y aplica criterios evolucionistas a sus propuestas.

De la que es consciente de que la curación ocurre en el cuerpo y la mente del enfermo, no en las consultas de los profesionales de la salud.

Trabajando desde la solución y desde la prevención, te ayudo a tomar las riendas. Porque las decisiones que tomas día tras día impactan en tu salud y en la de tus criaturas, reforzándola o minándola.

Pon tus hábitos al servicio de vuestro bienestar presente y futuro.

Terapias complementarias* que me gusta utilizar

*¿Complementarias? Sí, a lo más importante: el cambio de hábitos y de estilo de vida. A veces, por supuesto, también son complementarias con otras terapias y medicinas.

Nutrición

Reeducación alimentaria

Dietoterapia

Suplementación

Nutrición Ortomolecular

Complementos dietéticos

Plantas medicinales

Fitoterapia

Aromaterapia

Medicina China

Acupuntura y Moxibustión

Acupresión

POR QUÉ SOY LO QUE SOY
(EN CUATRO EPISODIOS)

3 AÑOS

CURAS LETALES

En el jardín de mi casa había bichos bola. No me preguntes por qué, pero estaba convencida de que estaban enfermos y de que yo podía curarles con una inyección.

Les clavaba un palito y lógicamente los pobres se morían. Mi mente infantil creía que el problema era que la cura había llegado demasiado tarde.

Empezar mi relación con la salud apuñalando bichitos no parecía muy buen comienzo, pero la cosa fue mejorando.

7 AÑOS

EL VALOR DE LAS CICATRICES

Inspirada por mi ídolo David el gnomo, que recorría el bosque aplicando ungüentos y cataplasmas, equipé mi primer maletín de medicina con mercromina, tiritas, algodón y ¡purpurina!

Durante días, me dediqué a curar los rasguños de los arbolitos del patio de mi escuela. Las heridas frescas fueron desinfectadas y cubiertas por apósitos y las cicatrices demasiado viejas para sanar, recibieron un solemne baño de purpurina.

11 AÑOS

PALEOMEDICINA

En mi escuela era obligatorio elegir libros de la bibilioteca y leerlos, algo que como disléxica me resultaba una tortura. ¡Yo siempre elegía los libros más cortitos!

Pero un día vi a mi compañera Mireia escoger un libro infinito (Los 3 Mosqueteros) y se me saltaron las lágrimas de vergüenza, frustración y envidia. «Yo jamás seré capaz de leer algo tan largo», pensé.

Y de repente, en un arranque de valentía totalmente impulsivo, me dirigí hacia el libro más gordo que vi y, sin siquiera leer el título, se lo entregué a la maestra.

Se trataba de El Clan del Oso Cavernario de Jean M. Auel y el universo acababa de hacerme un gran favor: no sólo me enganchó a la lectura y me demostró que podía leer lo que quisiera, sino que además me descubrió mi vocación: la medicina natural.

20 AÑOS

CURANDERA MODERNA

Tras el instituto, empecé los estudios simultáneamente de Naturopatía y de Medicina Tradicional China. Cuando me explicaron que en la antigua china los médicos sólo cobraban mientras sus pacientes estaban sanos, algo hizo click en mi cabeza.

Entendí qué era realmente lo que siempre me había fascinado de esa imagen idílica de la curandera. No quería ocuparme sólo de la enfermedad. Yo quería ocuparme de la vida y de la salud, quería conocer de verdad a mis pacientes y estar presente a lo largo de su vida, la de sus hijos, la de sus nietos. No quería sólo curar. Quería cuidar. Y hacerlo en sintonía con la naturaleza. 

Pensé que en nuestra sociedad era un sueño imposible pero, en cierta manera, con los años, sí que he acabado siendo la curandera de una tribu.

Porque todo se
aprende, mi C.V.

Graduada en Naturopatía

(Escuela CENAC)

Graduada en Medicina Tradicional China

(Escuela CENAC)

Postgrado en Terapia ortomolecular

(Escuela CENAC)

Acupuntura en obstetricia

(Durga de Terrel)

Aromaterapia y reflexoterapia podal en pediatría

(Aromatraining)

Lactancia Materna

(Fedalma)

Lactancia Materna

(Fedecata)

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