Todos los que nos planteamos la posibilidad de permitir al bebé una alimentación autorregulada nos topamos más pronto que tarde con detractores que nos aseguran que el método BLW es peligroso. Algunos clásicos son el «¡Se va ahogar!«, el «Pero si no come nada ¡no va a crecer!» o bien el «El BLW aumenta el riesgo anemia» El principal escollo que han de superar los cuidadores es el miedo. ¿Pero esos miedos están fundamentados? ¿Qué hay de verdad en los supuestos riesgos del método BLW? En este artículo quiero analizar en profundidad las reticencias más habituales, con los argumentos de unos, de otros y la evidencia científica disponible.

Ciertamente, la misma definición de alimentación complementaria que propone la AEPED acoge la opción BLW: «La alimentación complementaria es un proceso por el cual se ofrecen al lactante alimentos sólidos o líquidos distintos de la leche materna o de una fórmula infantil como complemento y no como sustitución de esta».1. Es una definición con la que comulgan tanto la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN), como la Academia Americana de Pediatría (AAP).

A pesar de ello, de que lleva más de una década aplicándose y de que está inspirado en lo que ha mantenido viva a la humanidad durante centenares de miles de años, aunque la evidencia disponible hasta ahora induce a pensar que es un enfoque seguro, sigue manteniéndose la desconfianza hacia el método Baby-Led Weaning.

¿Con BLW se va a quedar con hambre o desnutrido?

Lo que asegura la nutrición del bebé es la leche.
Si crece a su ritmo y está activo y feliz, no debe preocuparnos si come más o menos.
Por Maria Symchych / Shutterstock

La alimentación es un proceso complejo para el cual el bebé se va capacitando poco a poco a lo largo de años.

El bebé nace con el reflejo de succión que le permite mamar y el reflejo de extrusión que le ayuda a expulsar de la boca cualquier cosa que no sea leche. Durante los 4 a 6 meses, el desarrollo cortical y cognitivo, asociado con el aumento del volumen de la cavidad oral, mejora la movilidad de la lengua, mientras que el alargamiento del cuello y el descenso de la laringe conducen a un control progresivo del transporte de alimentos por vía oral. En este período, los bebés van perdiendo el reflejo de extrusión y pueden elegir tragar o escupir los alimentos. A partir de los 6 meses en adelante, la aparición de incisivos inferiores y superiores temporales indica que el niño puede manejar la mordedura, mientras que de 12 a 18 meses, la aparición de nuevos dientes como molares crea nuevos contactos dentales en la cavidad oral, mejorando la capacidad de mezclar los alimentos dentro de la boca. Las funciones de mezclar y masticar aparecen una tras otra. Los bebés aprenden a mover los alimentos de lado a lado en la boca sin tragarlos directamente. La experiencia alimentaria de los niños hará que los movimientos orales sean más complejos, especializados y estructurados hasta alcanzar una masticación refinada y efectiva a los 6 años.2

Os cuento todo esto para que entendáis que es normal que los bebés no puedan nutrirse adecuadamente con la comida desde el principio. Es normal que en determinados momentos jueguen más que coman, que escupan mucho, que ingieran poco, que acepten sólo determinados alimentos, que los digieran mal y que salgan en las heces casi igual que entraron. Todo esto es normal. Igual que es normal que repten, gateen, tropiecen y se caigan antes de que puedan ir a la escuela caminando por su propio pie.

Al principio, los bebés lo tienen difícil para comer cantidades significativas. Luego, sobre el año, su crecimiento se vuelve menos acelerado y sus necesidades calóricas bajan. Como sobre esa edad es común que los bebés amamantados hagan un pico de demanda de pecho, el resultado es que muchos bebés dejan de comer. Si a eso añadimos que es normal que cuando se ponen enfermos dejen de comer, el resultado puede ser que un niño perfectamente normal y con un crecimiento adecuado coma bastante poco hasta bien pasado el año.

Pero que un bebé lactante no coma mucho no es peligroso. De hecho, lo que importa no es cuánto come ni cuántos gramos a la semana gana ni si es un niño más flacucho o más regordete. Lo que importa es que esté en buen estado (activo y feliz), que lo que coma sea saludable y nutritivo, que tenga lactancia a demanda y que su curva de crecimiento no sea alarmante. Os sorprendería cuántos niños cumplen esos rasgos a pesar de comer poquísimo.

Pero hablemos de la evidencia científica. La disponible hasta ahora, parece indicar que los niños alimentados con blw NO tienen mayor riesgo de déficit nutricional. 3 4 5

Y cuadra con la percepción de las madres. Por ejemplo, en una investigación cualitativa que explora los beneficios percibidos de un enfoque dirigido por bebés entre las madres que siguieron el método, cuatro estudios6 7 8 9 destacan que las madres creen que el método para aumentar la variedad de alimentos y nutrientes consumidos.

No obstante, por ahora el BLW es más bien cosa de familias con recursos, formadas, informadas y motivadas que son conscientes de la importancia de la alimentación. Esto puede haber sesgado los resultados de esos estudios. Pero imaginemos una familia que no sabe como proporcionar o no puede permitirse una alimentación saludable y equilibrada. Tal vez a un bebé criado en una familia así le podría ir mejor con papillas pautadas por el pediatra que con una dieta a base de congelados y ultraprocesados y carente de vegetales. Por este motivo siempre insisto en el hecho de que el método BLW es tan saludable como lo sea la dieta de la familia.

¿Tiene el BLW mayor riesgo de anemia?

La anemia es un problema serio en la primera infancia pero su riesgo no aumenta con el BLW.
La anemia en los niños es cosa seria pero hacer BLW no parece aumentar el riesgo.
Por Dmitry Kalinovsky / Shutterstock

Como la leche es pobre en hierro, la posibilidad de que una dieta BLW aumente el riesgo de anemia ha sido motivo de preocupación y de estudio. La evidencia científica disponible hasta ahora muestra que los bebés alimentados con blw NO tienen mayor riesgo de sufrir anemia10, sobretodo si se incluyen alimentos ricos en hierro en la dieta del bebé.11 12

Por cierto que sobre el tema de la carencia de hierro, hay algo que quiero resaltar: el clampaje o corte temprano del cordón umbilical es lo que verdaderamente aumenta el riesgo de anemia.13 14 15 Sólo con dejar latir el cordón 3 minutos podemos aumentar en un 40% sus reservas de hierro (de 75mg/kg a 125mg/kg16).

¿Supone el BLW mayor peligro de asfixia?

Las arcadas típicas del BLW no indican riesgo de asfixia
Las arcadas forman parte del proceso de aprendizaje, no son peligrosas.
Por Anna Volgina / Shutterstock

La evidencia científica disponible hasta ahora indica que los niños alimentados con blw NO tienen mayor riesgo de asfixia que los alimentados a cuchara.17 1819 20 21

Sospecho que el miedo tan extendido a que con BLW los niños mueran asfixiados proviene de gente que recomienda o tiene experiencia en la alimentación complementaria que se recomendaba a la generación pasada (papillas a partir de los 4 meses, administradas por el adulto e intentando que el bebé consuma las cantidades mandadas por el pediatra). Y efectivamente si la única diferencia entre el BLW y la alimentación a cuchara fuese la textura (trozos frente a triturados), realmente habría mucho más riesgo de atragantamiento. Quiero decir que si tomamos un bebé de 4 meses que no está para nada preparado para comer y le metemos en la boca hasta la campanilla un troncho de brócoli, las probabilidades de que ese bebé se atragante van a ser mucho mayores que si le metemos en la boca una cucharada de papilla.

Pero es que el método BLW no se hace así. Se hace con bebés más mayores que se meten ellos solos la comida en la boca. Además, no se ofrece cualquier cosa, sino alimentos cortados en forma de palito, con una textura blanda, que el bebé podrá manejar y controlar fácilmente. Por último, un bebé que hace BLW casi nunca se traga lo que se mete en la boca de buen principio. Lo más habitual es que durante días se dedique a pasearlo por la boca y a escupirlo (las famosas arcadas que tanto preocupan a los padres al principio y que no son más que un entrenamiento básico de la lengua). Un bebé de más de 6 meses que lleva ya días practicando los movimientos de lengua, las arcadas y familiarizándose con la textura de los alimentos, que puede controlar cuanta cantidad se mete y cuánta cantidad intenta tragar tiene muchísimas menos probabilidades de atragantarse que ese hipotético niño de 4 meses alimentado a la fuerza con un troncho de brócoli.

De todos modos, respecto al riesgo de asfixia, hay varias cosas a señalar:

Los primeros días de BLW las arcadas son comunes. No debemos asustarnos.
  • Primero, muchas personas reaccionan ante las arcadas o las toses como si fuese un atragantamiento o una sofocación y no son lo mismo, como ya he expuesto más arriba. Esos padres pueden tener la percepción de que ha habido algún peligro cuando no lo ha habido.
  • Segundo, hay que recordar que los niños introducidos con papillas deberían empezar a coger ellos mismos comida sólida hacia los 6-7 máximo a los 10 meses y a partir de ahí están expuestos a los mismos alimentos que los de BLW.
  • Por último, todos los niños, hayan empezado con papillas o BLW, se ven expuestos a riesgo de atragantamiento22 ya sea en los primeros meses de AC o a partir de la adquisición de una dieta adulta. Debéis recordar que lo que les damos para comer no es lo único que puede acabar en su boca.23 24

Conclusión: BLW no es peligroso, lo respaldan varios estudios, la fisiología y la experiencia.

Obtener evidencia científica contundente sobre alimentación es siempre complicado. La recolección de datos se suele extender a lo largo de meses o años y es difícil porque no se puede comprobar de forma exacta qué come alguien. Además, existen multitud de factores que pueden interferir en la valoración de los resultados. En el caso de la alimentación infantil y especialmente en el enfoque BLW, la calidad de la evidencia es todavía muy irregular.25 26

No obstante, existe mucha literatura científica sobre el método que induce a creer que es una opción segura en todos los sentidos y probablemente ventajosa en unos cuantos.27

Además, la mayor parte de lo que propone el método BLW es lo que la fisiología del bebé apoya que es natural y lo que probablemente ha hecho la humanidad durante centenares de miles de años. En los más de 10 años que lleva implantándose bajo el nombre y las directrices de Baby-Led Weaning, a pesar de las reticencias de los profesionales de la salud, no han saltado alarmas obvias que hagan pensar que el BLW es algo peligroso.

Para ampliar información:

Si te ha convencido y quieres probar, puedes leer el artículo Instrucciones detalladas para hacer Baby-Led Weaning (BLW)

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Evidencia científica - Referencias

  1. Recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría sobre la alimentación complementaria. Noviembre de 2018
  2. Marduel Boulanger A,Vernet M. Introduction of new food textures during complementary feeding: Observations in France.Arch Pediatr.2018 Jan;25(1):6-12. doi: 10.1016/j.arcped.2017.10.025. Epub 2017 Dec 20.
  3. Rowan H, Lee M, Brown A. Differences in dietary composition between infants introduced to complementary foods using Baby-led weaning and traditional spoon feeding. J Hum Nutr Diet. 2018 Dec 25. doi: 10.1111/jhn.12616.
  4. Dogan E, Yilmaz G, Caylan N, Turgut M, Gokcay G, Oguz MM. Baby-led complementary feeding: Randomized controlled study. Pediatr Int. 2018 Dec;60(12):1073-1080. doi: 10.1111/ped.13671.
  5. Morison BJ, Taylor RW, Haszard JJ, Schramm CJ, Williams Erickson L, Fangupo LJ, Fleming EA, Luciano A, Heath AL. How different are baby-led weaning and conventional complementary feeding? A cross-sectional study of infants aged 6-8 months. BMJ Open. 2016 May 6;6(5):e010665. doi: 10.1136/bmjopen-2015-010665.
  6. Arden MA, Abbott RL. Experiences of baby-led weaning: trust, control and renegotiation. Maternal & child nutrition. 2015;11(4):829–844. doi: 10.1111/mcn.12106.
  7. D’Andrea E, Jenkins K, Mathews M, Roebothan B. Baby-led weaning: a preliminary investigation. Can J Diet Pract Res. 2016;77(2):72–7.
  8. Brown A, Lee M.An exploration of experiences of mothers following a baby-led weaning style: developmental readiness for complementary foods. Matern Child Nutr. 2013 Apr; 9(2):233-43.
  9. Cameron SL, Heath AL, Taylor RW. Healthcare professionals’ and mothers’ knowledge of, attitudes to and experiences with, Baby-Led Weaning: a content analysis study. BMJ Open. 2012; 2(6):.
  10. Dogan E, Yilmaz G, Caylan N, Turgut M, Gokcay G, Oguz MM. Baby-led complementary feeding: Randomized controlled study. Pediatr Int. 2018 Dec;60(12):1073-1080. doi: 10.1111/ped.13671.
  11. Daniels L, Heath AL, Williams SM, et al. Baby-Led Introduction to SolidS (BLISS) study: a randomised controlled trial of a baby-led approach to complementary feeding. BMC Pediatr. 2015;15:179.
  12. Daniels L, Taylor RW, Williams SM, Gibson RS, Fleming EA, Wheeler BJ, Taylor BJ, Haszard JJ, Heath AM. Impact of a modified version of baby-led weaning on iron intake and status: a randomised controlled trial. BMJ Open. 2018 Jun 27;8(6):e019036. doi: 10.1136/bmjopen-2017-019036.
  13. Timing of umbilical cord clamping of term infants. Arch Argent Pediatr.2017 Apr 1;115(2):188-194. doi: 10.5546/aap.2017.eng.188.
  14. KC A, Rana N, Målqvist M, Jarawka Ranneberg L, Subedi K, Andersson O. Effects of Delayed Umbilical Cord Clamping vs Early Clamping on Anemia in Infants at 8 and 12 Months:A Randomized Clinical Trial. JAMA Pediatr.2017;171(3):264–270. doi:10.1001/jamapediatrics.2016.3971
  15. Mercer, Judith S. et al. Effects of Delayed Cord Clamping on 4-Month Ferritin Levels, Brain Myelin Content, and Neurodevelopment: A Randomized Controlled Trial The Journal of Pediatrics , Volume 203 , 266 – 272.e2
  16. Timing of umbilicalcordclamping of term infants. Arch Argent Pediatr.2017 Apr 1;115(2):188-194. doi: 10.5546/aap.2017.eng.188.
  17. Díaz Cirujano A, Molina Arias M. La alimentación complementaria a demanda con soporte parental educativo no incrementa el riesgo de sofocación. Evid Pediatr. 2017;13:19.
  18. Daniels L, Heath AL, Williams SM, et al. Baby-Led Introduction to SolidS (BLISS) study: a randomised controlled trial of a baby-led approach to complementary feeding. BMC Pediatr. 2015;15:179.
  19. Fangupo LJ, Heath AM, Williams SM, Erickson Williams LW, Morison BJ, Fleming EA, Taylor BJ, Wheeler BJ, Taylor RW. A Baby-Led Approach to Eating Solids and Risk of Choking. Pediatrics. 2016 Oct;138(4). pii: e20160772. Epub 2016 Sep 19.
  20. BrownA. No difference in self‐reported frequency of choking between infants introduced to solid foods using a baby‐led weaning or traditional spoon‐feeding approach. J Hum Nutr Diet .31, 496–504 (2018) https://doi.org/10.1111/jhn.12528
  21. Dogan E, Yilmaz G, Caylan N, Turgut M, Gokcay G, Oguz MM. Baby-led complementary feeding: Randomized controlled study. Pediatr Int. 2018 Dec;60(12):1073-1080. doi: 10.1111/ped.13671.
  22. Morison BJ, Taylor RW, Haszard JJ, Schramm CJ, Williams Erickson L, Fangupo LJ, Fleming EA, Luciano A, Heath AL. How different are baby-led weaning and conventional complementary feeding? A cross-sectional study of infants aged 6-8 months. BMJ Open. 2016 May 6;6(5):e010665. doi: 10.1136/bmjopen-2015-010665.
  23. Chapin MM, Rochette LM, Annest JL, Haileyesus T, Conner KA, Smith GA. Nonfatal choking on food among children 14 years or younger in the United States, 2001-2009. Pediatrics. 2013 Aug;132(2):275-81. doi: 10.1542/peds.2013-0260. Epub 2013 Jul 29.
  24. Committee on Injury, Violence, and Poison Prevention. Prevention of choking among children. Pediatrics. 2010 Mar;125(3):601-7. doi: 10.1542/peds.2009-2862. Epub 2010 Feb 22.
  25. Cichero, J. A. (2016), Introducing solid foods using baby‐led weaning vs. spoon‐feeding: A focus on oral development, nutrient intake and quality of research to bring balance to the debate. Nutr Bull, 41: 72-77. doi:10.1111/nbu.12191
  26. Enza D’Auria, Marcello Bergamini, Annamaria Staiano, Giuseppe Banderali, Erica Pendezza, Francesca Penagini, Gian Vincenzo Zuccotti, Diego Giampietro Peroni, and on behalf of the Italian Society of Pediatrics. Baby-led weaning: what a systematic review of the literature adds on. Ital J Pediatr. 2018; 44: 49. doi: 10.1186/s13052-018-0487-8
  27. Amy Brown, Sara Wyn Jones, and Hannah Rowan. Baby-Led Weaning: The Evidence to Date. Curr Nutr Rep. 2017; 6(2): 148–156. doi: 10.1007/s13668-017-0201-2

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